Hacía mucho tiempo que no iba al cine. Esta vez decidí probar las nuevas salas del centro comercial AEON. Lo primero que me sorprendió fue el precio, 1.800 yenes por la entrada normal. Es muy caro en comparación con España, pero está en la línea de lo que cuesta el cine en Canadá o en Francia. Por otro lado, me pareció muy positiva la discriminación de tarifas en función del día o de la hora: 1.000 yenes para el día de los chicos o el de las chicas y 1.200 yenes para el último pase, por ejemplo.
Es muy normal que en muchas tiendas no permitan probarse las camisetas.
La primera vez que vine a Japón, mi compañero de viaje quería comprar una camiseta bastante cara en una tienda de Shibuya, Tokyo. Cuál fue nuestra sorpresa cuando le dijeron que no podía probársela. Razón: en verano se suda mucho y es poco higiénico. Tiene su lógica, ¿no? Pero es curioso que sólo se aplique a las camisetas, porque para los pantalones esta lógica se pasa por alto. ¿Será que aquí no les sudan las piernas en verano? No la compró.
Dando una vuelta por el Bic Camera de Nagoya con mis amigos Marcos y Eli, me llevé una grata sorpresa al ver este estand. Es publicidad comparativa en estado puro, con los productos delante de nosotros, tabla comparativa de atributos, precios, eslóganes… Algo difícil de ver en el Viejo Continente.
Y es que en Europa, la legislación publicitaria es, desde mi punto de vista, demasiado restrictiva en algunos aspectos y el de la publicidad comparativa es uno de ellos. De hecho creo que es tan estricta, que priva a los usuarios y consumidores de cierta información útil para decidirse o no por la compra de un producto o servicio.
Hace unas semanas, mi amigo Dani de Zapapedia.com estuvo de viaje por Japón y quedé con él para cenar en el centro de Nagoya. Me comentó, sorprendido, que todos los centros comerciales que había visto en las ciduades grandes eran carísimos, con marcas premium y muy diferentes al concepto que tenemos de centro comercial como lugar de ocio para ir a pasar la tarde.
Lo que ocurre es mucho más simple. Existen dos tipos de centros comercial (¡ojo!, no confundir con grandes almacenes): los que podemos encontrar en las ciudades dormitorio o núcleos residenciales como AEON y los que, además, hay en las grandes ciudades, caso que vemos hoy.