
En el family restaurant GUSTO, me encontré con un ejemplo de hipocresía de esos que tanto podemos ver en las campañas de responsabilidad social corporativa.
Se trata de un cartón en el que se anima a los niños a tomar el desayuno por las mañanas. Se conoce que Japón no se libra de esta mala costumbre de los chavales de irse al cole con el estómago vacío. Los mensajes son muy claritos “Te sirve para despertarte del todo”, “Te da energías”, “Hace que te funcione bien el coco” (traducciones no literales).
Donde se tuercen estas buenas intenciones es justo en la recomendación de la casa para el desayuno: un menú de tortitas y drink-bar (café, zumos, refrescos, etc.) que nos presenta el entreñable Anpanman. Como si a nosotros nos hubiera recomendado el desayuno Espinete en nuestros años mozos.
No soy un gran fanático de la comida japonesa, pero hay que reconocer que hay pocos desayunos comparables al tradicional japonés, que es completísimo. Es una lástima que Gusto haya perdido la oportunidad de haber quedado de lujo recomendando un hábito saludable a los niños por meter en el pack sus tortitas de la casa. Otro ejemplo de la famosa americanización, aunque tal vez sería más apropiado decir “auto-americanización”.
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